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Felicidad y otros cuentos

Reseña por Roberto López (@robert_lupus)

Cyril Connolly afirmaba que Virginia Woolf no pudo superar el impresionismo de Katherine Mansfield. Woolf es una cuentista exuberante, hasta el hallazgo de una delicada epifanía. Mansfield, al contrario, es sobria; carece de efectismos y, sin embargo, estremece: terminamos sus relatos con dolorosos ecos revoloteando en nuestra memoria. ¿Qué hace que sus historias, cinceladas con tanta sutileza, rara vez tengan parangón en el movimiento moderno?


Que esta selección se titule "Felicidad y otros cuentos" puede ser una ironía: nada en ellos deviene en un estado de gracia –salvo instantes–. Sus criaturas apenas entienden la plenitud más que como un hecho dado. Más evidente es lo contrario: la desdicha sucede, y es lógica; basta un solo pensamiento que hunda su cuña sobre el terreno de la vida para develar su fragilidad. Un telegrama, una frase a medias o incluso el intercambio de miradas son gestos que mueven el castillo de naipes ,y entonces somos conscientes de nuestro derrumbe. Ignorar o contemplar vegetativamente serían lo adecuado para existir; pero Mansfield nos recuerda que tal es privilegio de dioses, santos y minerales: jamás de seres humanos.

Un logro notable en Mansfield son sus vívidos diálogos. Oímos la voz de niños angustiados y profesoras; de criadas distraídas y amas de casa; de intelectuales mezquinos, burgueses satisfechos y obreros. El registro es amplio, y la madeja de conversaciones deja entrever un rico muestrario social e incluso individual (monólogos, correspondencias, llamadas de teléfono). Sus personajes se recortan sobre un fondo habitado de objetos, los cuales están bañados de resplandor y tonos que devuelven un ambiente simbólico –no es exagerado decir que la luz y sus variaciones merecería todo un estudio pictórico de la obra de Mansfield…–.

Hay un lugar que esta luz no alcanza; un punto refractario incluso a las palabras, donde el balbuceo emerge dando traspiés hasta toparse con una bruma de silencio. ¿Es tristeza, nostalgia, pérdida de un objeto para el cual aun no existe nombre? "Es una cosa muy profunda que forma parte de nuestro ser… como nuestra respiración". Lo que sea. Pero es el exilio de la felicidad.

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