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La escritora de ciencia ficción que acertó al predecir el futuro

Olivia E. Butler fue una adelantada a su tiempo con obras que reflejan la discriminación que sufren las minorías y muchos de los problemas que atravesamos hoy en día

En estos tiempos en los que parece que todas nuestras fantasías apocalípticas se han hecho realidad a raíz de la crisis del coronavirus, los autores del género de ciencia ficción son algunos de los más leídos en todo el globo: Margaret Atwood y su popular ‘Cuento de la Criada’, Philip K. Dick y su mundo retrofuturista adaptado a la gran pantalla o el propio George Orwell y sus fábulas totalitarias. Del mismo modo, tampoco hay que irse a la ficción para comprobar cómo nuestras ansias de dibujar hipotéticos mundos futuros se hagan realidad. Escritores como Yuval Noah Harari y sus ’21 lecciones para el siglo XXI’ se intentan aproximar, no sin acierto, a ese mundo que nos espera de aquí a unos años, basado sobre todo en la primacía de la tecnología.

Hoy recuperamos a una autora que no es tan conocida como los nombrados anteriormente, y que ocupa un lugar único dentro de la literatura estadounidense: Olivia Estelle Butler y su 'afrofuturismo', el cual desvela el lado más turbio y oscuro de nuestro hipotético futuro, a la vez que esgrime una reivindicación de clase, raza y género, además en una época en la que estos tres atributos sociales no estaban tan discutidos como ahora.

Creció en una era de segregación racial, tal es así q contar historias se convirtió pronto en su válvula de escape

Aquí en España no es nada conocida, ya que solo cuenta con una obra traducida: ‘Parábola del Sembrador’, publicada el año pasado por la editorial Overol. Se trata de una obra visionaria para el tiempo en el que fue escrita, a comienzos de los años 80. En ella, Butler narra la vida de una adolescente en una fecha más cercana respecto a la actualidad de lo que parece: 2024.

 

Portada de 'Parábola del sembrador'.
 
Portada de 'Parábola del sembrador'.

 

 

Su protagonista, Lauren Oya Olamina, sufre de ‘hiperempatía’, una condición que le hace sentir de una manera mucho más intensa el dolor de los demás. A lo largo de la novela, escrita en formato diario, la joven intenta sobrevivir en el sur de California asediada por vándalos pirómanos, en un contexto de crisis económica, calentamiento global, corrupción policial y escasez de agua como consecuencia del cambio climático.

Sin duda, un cóctel argumentativo que garantiza una lectura más allá del puro entretenimiento, entrando en esa narración de sucesos extraordinarios que sacan lo peor y lo mejor del ser humano. Butler además es pionera del 'afrofuturismo', es decir, se apropia de los relatos futuristas y los adapta a la cultura afroamericana, ya que hasta entonces, desde Orwell hasta Atwood, los protagonistas de este tipo de novelas siempre eran blancos. ¿Cómo fue la vida de esta escritora y cómo nació su inquietud por la escritora?

Un 22 de junio de 1947, Olivia Estelle Butler llega al mundo y crece en el seno de una familia humilde: su padre era limpiabotas y su madre, criada. “Como hija única, Butler comenzó a entretenerse contando historias cuando tan solo tenía cuatro años”, explica Hephzibah Anderson, periodista de la ‘BBC’, quien ha publicado un artículo en el medio británico contando su historia. “Creció en una era de segregación racial, tal es así que contar historias se convirtió pronto en su válvula de escape. Su madre, a quien le habían permitido unos pocos años de escuela, le dio una tarjeta de la biblioteca y le traía libros viejos de las casas en las que limpiaba, por lo que se convirtió en una lectora ávida, a pesar de padecer dislexia”.

"Asocial, una ermitaña en medio de la ciudad de Los Ángeles, pesimista, feminista y negra", así se definía Butler

Como vemos, los orígenes de Butler son tremendamente humildes. Gracias la ficción que leía en los libros, aprendió a soñar con un futuro alternativo alejado de la vida monótona que le había sido asignada: esposa, madre y secretaria. Después de dejar la escuela secundaria, se graduó en el Pasadena City College en 1968. Fue a lo largo de la década de los 70 cuando comenzó a perfeccionar su oficio como escritora. Mientras tanto, trabajaba como friegaplatos o teleoperadora, “despertándose a las dos de la mañana para escribir”, según relata Anderson.

No fue hasta 1975 cuando consiguió que su primera novela, ‘Patternmaster’, alcanzara el respaldo editorial. En ella se imagina un futuro lejano en el que la humanidad se ha convertido en tres grupos genéticos distintos con habilidades telepáticas de por medio. También introduciría temas como la convivencia dentro de una comunidad o la injusticia de las jerarquías sociales. Asuntos que luego se convertirían en troncales en el resto de sus obras.

Fue en 1980 cuando comenzó a cosechar el éxito merecido. Los premios le llovieron (incluidos dos Hugos, los históricos premios de ciencia ficción estadounidenses) y su trilogía sobre la guerra nuclear durante la carrera armamentística llamada ‘Xenogenésis’ la encumbró como la gran autora que era. Sobre todo, se alza como defensora de las minorías raciales, ya que reconoce que recibió presiones por parte de los editores en sus primeros libros para que sus personajes fueran blancos, pero ella se negó.

¿El futuro se hace?

“Cómodamente asocial, una ermitaña en medio de la ciudad de Los Ángeles, pesimista, feminista, negra, una combinación de ambición, pereza, certeza y empuje”, así definió ella misma su vida en una entrevista al medio feminista ‘Off Our Backs’ en 1991. Al final de su vida, se recluyó en su casa para seguir haciendo lo que más le gustaba: leer y escribir. “Aunque había comenzado a sufrir de depresión por los medicamentos contra la presión arterial alta, publicó su última novela en 2006, el año en que murió, titulada 'Fledgling', que narraba la historia de una heroína vampiro en busca de venganza”, añade la periodista de la ‘BBC’. “Para entonces, sus libros habían sido traducidos a diez idiomas, vendiendo más de un millón de copias”.

Ahora, Anderson reconoce que el mundo que ella creó a golpes de tinta se parece demasiado a la realidad. No solo por el presidente Donald Trump, sino también por temas tan candentes hoy en día como el cambio climático, la persecución racial que está renaciendo en Estados Unidos y la crisis de los opiáceos, que se está cobrando miles de vidas al año. En definitiva, este tipo de autoras, como Butler, quien comparte apellido con otra gran teórica feminista, sirven para advertirnos de lo que podría pasar si fracasáramos, ya que el mundo que hemos construido en el presente no es más que el reflejo de la voluntad de cientos de almas que nos precedieron. La buena noticia es que aún no es tarde y hay un futuro que construir.

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